“En el extranjero se valora más los artículos elaborados artesanalmente”

De la unión de Gregorio y de Catalina nace Greca, el nombre de la firma que tiene su origen en la fusión de la primera sílaba de los nombres de ambos creadores. Tanto Gregorio Vizcaíno como Catalina Llobera cuentan con una dilatada trayectoria en el sector de la piel que se remonta a su niñez y que se fundamenta en la historia familiar, pues sus progenitores también fueron artesanos. Este importante acervo es el que da lugar a los bolsos Greca, hechos para durar y adaptados al gusto del cliente.

¿Qué motivos les llevó a decantarse por la creación y diseño de bolsos de piel?
Catalina siempre se había dedicado a la confección de bolsos, mientras yo le ayudaba. Así me inicié en el mundo del diseño de bolsos. Huelga decir que durante aquella época me dedicaba en realidad a la producción de material para caballos: monturas, reparación, enganches, y también a producir accesorios para perros. En mis ratos libres ayudaba a mi mujer en el diseño de bolsos. Alterné ambas actividades durante 14 años aproximadamente, antes de la crisis de 2008. En ese momento decidí apostar por el diseño de los bolsos y los complementos por que vimos que tenía más salida comercial.

¿Cuándo comienza su andadura en el sector?
A la edad de 8 años empecé a trabajar en una fábrica de calzado, así me inicié en el mundo de la piel. Acababa de llegar a Mallorca con mi familia. Era un niño de 8 años pero en aquella época ya trabajaba. Mi padre era artesano del calzado en nuestro pueblo, en Valverde del Camino, Huelva. Durante 24 años esa fue mi trayectoria, principalmente en las fábricas de calzado. Mi mujer Catalina comenzó a los 13 años en el mundo de la fabricación de bolsos. Su padre también era artesano. Cuando nos casamos y tuvimos nuestra primera hija, Amalia, Catalina tuvo que quedarse en casa y dejar el trabajo en la fábrica para ocuparse de ella. Desde casa confeccionaba bolsos para diferentes empresas. Fue también en esa época cuando dejé la fábrica del calzado y abrí un negocio de cuchillería. Entre horas, cuando no estaba en el negocio, ayudaba a mi mujer en el embaste de los bolsos. De esta manera Catalina podía centrarse en coser, que es su especialidad.

¿Cómo fue su formación y dónde?
En aquella época no ibas a la escuela, aprendías en la propia fábrica. Otra de las claves de mi formación se produjo al trasladarme a Inca. Fue en esta ciudad, en talleres de calzado como Bernardo Ferrer o Antonio Aguiló, una empresa artesana pequeña. Aproximadamente estuve 14 años, donde aprendí a trabajar la piel y a conocer sus secretos. Mi mujer Catalina tuvo una proyección similar. Aprendió en Casa Buades de Gabriel Buades y en Can Ramis. En ambos talleres fabricaba bolsos de acuerdo con los consejos y enseñanzas de las mujeres más mayores y con más experiencia. Poco a poco fue aprendiendo el oficio. Se especializó en el cosido a mano de los bolsos. Realmente fue Catalina, mi mujer, quien me inició en el diseño de bolsos. También adquirimos conocimientos durante la época que trabajamos en el sector de la guarnicionería y accesorios para perros. Fuimos completamente autodidactas. Observábamos cómo estaban diseñadas las monturas. Yo me encargaba de desmontarlas y montarlas hasta que entendía exactamente cómo se habían producido.

¿Cuáles son los principios de su trabajo como artesanos?
Lo primero la adaptación. El mercado ha cambiado muchísimo en los últimos años. Hemos ido complementando la artesanía con máquinas. Un bolso cosido a mano tiene un precio muy elevado que no todo el mundo puede pagar. Por este motivo el mercado nos pidió introducir la máquina en algún momento del proceso de producción. Eso sí, una máquina tradicional.Lo segundo, la selección de la piel. Una de las cosas de las que más nos enorgullece es que no damos “gato por liebre”. Todos los productos que elaboramos se confeccionan con piel de buena calidad.

¿Le entristece que haya personas que crean que usar piel en los complementos está ligado a maltrato animal?
Realmente el desconocimiento hace mucho daño. Nosotros contribuimos al reciclaje de la piel animal puesto que estas pieles si no se aprovecharan se acabarían tirando. A modo de ejemplo, si tiras un bolso de plástico éste tarda años y años en descomponerse. Sin embargo, la piel es orgánica y se descompone más rápidamente. El ser animalista no quiere decir que no tengas que usar un material como la piel. Si lo usas estás reciclando. Es mejor para el medio ambiente. No se mata a una vaca o a un cordero por la piel.

¿Cuáles han sido las etapas más importantes que recuerda desde que comenzó su trayectoria en el sector?
Las que más recuerdo son las épocas boyantes. Por ejemplo, cuando trabajábamos accesorios para perros en la empresa Danilo Colombo DC de Madrid, que cerró hace tiempo, o las monturas para caballo. Ambas fueron unas épocas muy buenas. No solo por que económicamente resultó muy positiva sino por que nos permitía hacer una trabajo mucho más artesanal, con una mayor libertad. Otro momento muy importante ocurrió hace unos años, cuando confeccionábamos para varias empresas los diseños de bolsos que nos proponían. Y, como no, la época actual, un período en el que hemos conseguido un contacto directo con el cliente. Incluso a veces la clienta final nos pide un bolso con una elaboración más compleja y artesanal, unos encargos que nos encantan, pero que cada vez se producen menos. Por eso ahora hemos abierto la tienda online. Queremos actualizar y tener la posibilidad de llegar a más personas. Estamos en una época de cambios que también nos motiva y vemos necesario en el sector artesanal. Todo va muy rápido en Internet.

¿Cómo se lleva a cabo el proceso de producción de sus bolsos?
Fabricamos en nuestro taller de Inca. Aquí trabajamos mi mujer y yo. Mi hija también es artesana pero nos ayuda principalmente en la parte de venta y gestión. Nosotros diseñamos el patronaje del bolso. Cada bolso tiene un estilo diferente. Evidentemente nos fijamos en las novedades, en las tendencias, en lo que se lleva ahora, en los colores, en acabados pero siempre lleva nuestro cuño o un distintivo Greca como los flecos o una borla con nuestro diseño, o algún trenzado diferente hecho a mano, nuestro toque Greca. También hablamos mucho con la clienta y nos adaptamos a sus gustos.

¿Qué beneficios proporciona al consumidor un bolso hecho a mano?
Más garantía, durabilidad y además hecho al gusto. Está hecho con mucho mimo.Un bolso de piel bueno dura muchísimo más que uno de bolso de plástico. Nosotros garantizamos el artículo. Un bolso nuestro puede durar 20 años y un cinturón se garantiza con aproximadamente por 10 años. Muchas clientas extranjeras vuelven al cabo de un par de años y nos enseñan los bolsos que compraron entonces. Tenemos asumido que la durabilidad forma parte de nuestra filosofía de artesano y de Greca.

¿Cree que hay un mayor interés por comprar artículos elaborados artesanalmente?
No lo creo. Es lo que percibimos si analizamos el mercado. Evidentemente hay personas que si que lo valoran, por eso seguimos trabajando, pero desgraciadamente observamos que son pocas las que lo aprecian. Al menos en España, en el extranjero se valora más. Aquí hay un mayor desconocimiento sobre nuestro proceso de producción o, como comentaba antes, sobre la procedencia de la piel.

Por otra parte, ¿cabe la posibilidad de personalizar los bolsos en función de lo que demande el cliente?
Sí, evidentemente. De hecho es algo que hacemos con mucha frecuencia. Queremos que nuestras clientas, y clientes, estén contentos. Creemos fírmemente en la personalización de nuestros productos. Por ejemplo hay veces que una clienta quiere que le añadas un bolsillo o que el asa sea más larga porque quizá la clienta es más alta. Nosotros lo realizamos sin problemas. Queremos que estén contentas y que sepan que ese bolso les va a durar muchos años.

Leave a comment